Casi todos los niños del Colegio San Ildefonso participan en el Sortero de Navidad como "parte de la esencia" del centro

Lotería de Navidad 2015

14/11/2015

 El director de la Residencia Internado de San Ildefonso, Esperato Fernández, ha indicado que todos los alumnos y alumnas del centro están "disponibles" para participar en el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, una actividad que es voluntaria, pero que cada año cuenta con numerosos candidatos al formar "parte de la esencia de la Residencia".

"Generalmente, participan prácticamente todos porque es una actividad que forma parte de la esencia de la Residencia", ha explicado a Europa Press, el director del centro, quien ha señalado que este curso la residencia acoge 60 niños y niñas de entre 6 y 14 años. Estos menores se encuentran en régimen de internado, de lunes a viernes, y están escolarizados en ocho colegios e institutos de la zona.

Este año, los niños y niñas de la Residencia Internado de San Ildefonso llevan ya tres semanas de ensayos para preparar sus voces de cara a la celebración del próximo Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, que se celebra el 22 de diciembre.

Aunque todos ellos tienen la opción de cantar los premios navideños, lo cierto es que "los niños más chiquitillos de 6, 7, e incluso, 8 años no tienen todavía un dominio de la lectura de los números" como para poder participar en el Sorteo Extraordinario de Navidad, según ha detallado el director.

En concreto, normalmente los niños y niñas ensayan de lunes a jueves. De este modo, le dedican entre 15 y 20 minutos a cantar las tablas que, según ha precisado Fernández, "es lo que van a hacer allí".

Preguntado sobre si se ofrece a los niños alguna preparación psicológica específica, ha contestado que se les transmite "tranquilidad" y se les hace ver que "es una actividad responsable, que ese día está todo el mundo pendiente", pero que son niños.

Además se les transmite la idea de que ante un "hipotético error no ocurre nada" porque "lo máximo" que puede ocurrir es que se caiga una bola o equivocarse en un número y ese "error nunca puede llegar a tener incidencia en el ciudadano". "Eso les da cierta tranquilidad", ha apostillado.

Tras más de dos décadas al frente de esta tarea, Fernández dice no sentir "nervios", pero sí reconoce tener una "cierta intranquilidad" cuando piensa en que "los niños están expuestos a la mirada de millones de personas". "Tenemos bastante seguridad. Los niños van bien preparados y tenemos seguridad en lo que hacemos", ha subrayado.

El centro ha escogido a 22 cantores (9 niñas y 13 niños), de entre 9 y 13 años, para participar en los ensayos, aunque uno de ellos ha tenido que viajar a Sudamérica por motivos familiares. En este sentido, Fernández ha adelantado que esta tarde hay prevista una reunión para decidir "qué parejas van a cantar como tal".

BUENA DICCIÓN Y TONO DE VOZ

A este respecto, el director del centro ha asegurado que no hay mayor "dificultad" en establecer las parejas y ha señalado que, en primer lugar, se eligen "los niños, individualmente, que tiene buen tono de voz, que se les oye bien, tienen una dicción adecuada y se les entienden perfectamente los números". "Luego es, simplemente, irles escuchando a unos con otros para que las voces queden en el mismo tono", ha remachado.

La residencia ha destacado que este año vuelve a haber "repetidores" en el Sorteo de Navidad y ha decidido no facilitar el dato de las nacionalidades de los niños. "Cada año lo hacíamos, lo he dejado de hacer porque en ciertos momentos tiene una carga peyorativa", ha declarado, al tiempo que ha defendido que "ahora mismo son españoles todos, independientemente de donde hayan nacido".

Según ha asegurado Fernández, el uniforme que vistan los cantores el próximo día 22 de diciembre será, "fundamentalmente", el que utilizan a diario, aunque con "algún toque especial" por ser un día tan relevante: polo de color blanco, falda o pantalón gris, jersey carmesí con el escudo del colegio en el lado izquierdo y los zapatos negros.

El día del Sorteo es un día importante. Los niños madrugan mucho, se levantan entre las 5.30 y las 6.00 horas para ducharse y arreglarse porque normalmente tienen que estar en el Teatro Real en torno a las 8.00 o 8.15 horas, según ha explicado el director.

Una vez están en el teatro, los cantores desayunan y se van a sus camerinos, donde se les peina, se les colocan los micrófonos y se hacen los últimos retoques hasta que les toca salir al escenario. Tras el sorteo, que suele terminar sobre las 14.00 horas, los niños vuelven a la residencia, se cambian, comen y son recogidos por sus familiares para disfrutar de unos días de descanso por Navidad.

La residencia sirve de apoyo a familias cuyas circunstancias económicas, laborales y sociales requieran una ayuda puntual en la crianza de sus hijos, representando un medio de colaboración, que no de sustitución, de las familias madrileñas con necesidades especiales.

DIEGO LÓPEZ, EL PRECURSOR

El 22 de diciembre es uno de los grandes días para estos pupilos, que tienen como referente a Diego López, que pasó a la historia desde que el 9 de marzo de 1771 se convirtiera en el primer niño del Colegio San Ildefonso que sacó y cantó un número premiado de la lotería española. En la actualidad, los niños de este centro educativo siguen siendo los encargados de repartir la suerte en los sorteos extraordinarios de Navidad.

El Colegio San Ildefonso (orfanato hasta que llegó la Democracia) es uno de los más antiguos de la capital. Ubicado al principio en el número 3 de la Carrera de San Francisco, fue también conocido como Colegio de Niños de la Doctrina y popularmente llamado de los Doctrinos.

Aunque no se sabe la fecha exacta de su fundación, gran parte de los historiadores lo han datado en el último tercio del siglo XV, coincidiendo con el reinado de los Reyes Católicos. También se desconoce el origen de que sus alumnos canten la lotería.

Cuando tuvo lugar el primer sorteo, los responsables de la lotería, al ser un colectivo de los más favorecidos en la ciudad, decidieron que fueran estos niños los que cantaran, recibiendo a cambio una limosna.