La vida de los boletos de la lotería de Navidad

SORTEO DE NAVIDAD

17/12/2013
El sorteo de lotería de Navidad se celebra al final de esta misma semana, y es algo que se nota en el ambiente. Hace ya semanas, y algunos meses, que los españoles vivimos pensando en comprar boletos de distintos números y vendiendo los que han colado en el trabajo o la iglesia. Estos trozos de papel se convertirán en un bien preciado desde el momento en que lo compremos, y que guardaremos como oro en paño hasta el mismo día 22, día en el que, junto a los demás que tengamos, los extenderemos bien encima de la mesa, con todos ellos visibles, para comprobarlos con toda la ilusión del mundo. Si resulta ser uno de los boletos con número ganador, ese papel pasará a ser el más valioso de tu vida, un auténtico mapa del tesoro. Si como la mayoría de ellos no tiene adosado un premio, se irá directo a la basura, como tantos otros, quizás con un escarnio previo. Una vida llena de vicisitudes, en la que pasamos de atesorarlo a arrojarlo a la basura. ¿Pero como nacen? ¿Y no hay más final que éste? El primer paso de los boletos del sorteo de lotería de Navidad comienza en Mayo, con su impresión en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre en Madrid, donde también se imprime el resto de loterías celebradas en España. Se añaden los datos principales en ambas caras, como la númeración o los nombres de las más de 4.000 administraciones donde acabarán estos boletos. La impresión de los billetes de lotería de Navidad se realizan bajo fuertes dispositivos de seguridad, parecidos a los utilizados para imprimir los propios billetes. El motivo es evitar falsificaciones y trampas, ya que ni siquiera la lotería de Navidad, con todos los sentimientos positivos que desprenden en la gente, se libra de ellas. En el proceso de impresión de los billetes de lotería, que miden 11 centimetros de ancho por casi 7 de largo, se utilizan casi 1.300 kilos de tinta y 2.800 kilometros de papel. Y desde 1960 se imprimen además, a la izquierda del billete, una ilustración con motivo navideño, que suele ser un lienzo famoso. Este año se estampará la obra de Federico Barocci "El nacimiento", cuadro que se puede disfrutar en el Museo del Prado de Madrid. Los billetes de lotería de Navidad nacen en Mayo pero empiezan su andanza en Julio, donde se reparten a las administración y comienza su proceso de venta. Pero no todos se venden. Los que no logran su objetivo y consiguen salir de las administraciones para ofrecer la ilusión de la lotería a un nuevo dueño, son automáticamente destruidos. El 22 de diciembre no acaba la vida de los boletos que no hayan sido premiados. Aquí es donde entran en escena los coleccionistas, heroes anónimos que los salvan de las garras del cubo de basura y les devuelven esa valía que un día perdieron. Esta afición tuvo su auge en los años 80. Incluso el propio Servicio Nacional de Lotería tenía un departamento dedicado a ello, con más de 7.000 socios registrados. Los más buscados son los más antiguos, del siglo XIX, por los que se pueden llegar a pagar miles de euros.